Él no es un tipo lindo,
tampoco físicamente muy agraciado, no tiene autos, ni casas, tampoco viaja
porque no tiene ni un puto centavo, ni siquiera tiene trabajo, mucho menos
realidades hermosas para compartir con cualquier hijodevecino que se cruce en su
camino, lo mejor de su vida son las historias que se inventa, y últimamente esas
historias son pura mierda. Está realmente jodido, pero sabe que podría ser
peor; si piensa con calma se le pueden ocurrir hasta 20 formas diferentes para
estar más en el hoyo.
Es que no lo entienden,
tiene tanto miedo, miedo al rechazo, miedo al fracaso, miedo a no ser nadie,
miedo a mover un jodido dedo para apuntar a la cima. Para ellos es muy fácil tronarse un pedo,
piensa, pero él creció en un lugar diferente, en otra realidad, donde lo mejor
es soñar y temer siempre de esos sueños, porque Dios quiera que no, se pueden
hacer realidad y entonces cualquiera podría ser feliz.
No, no puede, ni siquiera
sabe si quiere.
NOTA INDEPENDIENTE E
INJUSTIFICADA DEL AUTOR:
A veces únicamente basta
una lágrima, sólo una, la primera, esa que normalmente es la más difícil,
después todo fluye con un caudal semejante que hasta la pinche alma se reseca,
y es necesario un poquito de alcohol para reanimarse, otro poquito para
levantarse, y unas cuantas botellas para continuar.
Siempre es él el que
guarda silencio. Prefiere hablase a sí mismo que a los demás, porque casi
siempre él sí se entiende. Miente, él tampoco se entiende. Nunca.
Luego le busca un
soundtrack a su vida, pero su vida es tan pequeña e insignificante, descubre
que todo le queda demasiado grande, duda incluso si su muerte será capaz
siquiera de llenar un ataúd, o una cajetilla de cigarros; duda de que valga la
pena el mínimo esfuerzo para seguir adelante, aún así, estúpidamente, sin más
arco ni espada o armadura que su piel, se pone a caminar sin rumbo, o a caminar
con todos los rumbos, que al final debe de ser lo mismo. Está perdido y además hace frío en alta mar...
Desplieguen las velas!
Capitán los mástiles están
partidos en dos. Abrázalos, sujétales con todas tus veinte mil manos. A la
orden chingao. Alertas las miradas marinos, no es suficiente. Hemos tocado
fondo antes de zarpar capitán.
Abandonen la nave.
Nunca hubo nave, capitán. Sólo estamos usted y yo. Sólo está usted. Solo está
usted.



