sábado, 7 de marzo de 2015

Los ecos no se equivocan

Puede que no sea algo muy racional lo que les voy a contar, pero sé que es absolutamente necesario que se los haga saber, ¿por qué? no tengo ni la más remota idea, son de esas cosas que se saben y se sienten sin la necesidad de un sustento, algo así como la fe. Entonces me dejo de rodeos y les platico lo que me sucedió.
Ayer por la noche cuando llegué a casa me encontré con un eco perdido y resonando en mi habitación. Sí, un eco. Andaba rebotando de aquí para allá a una velocidad que si bien no era mucha, sí era más de la permitida dentro de mi casa, así que desde un principio me sentí un poco agredido, además mi cuarto es muy pequeño y un eco rebotando en un espacio tan reducido puede ponerlo a uno medio nervioso.
Me senté en una esquina de mi cama para deliberar qué podía hacer, ya que personalmente nunca me había topado con algo semejante. Igual llegó como una bala para matarme y no me encontró, pensé, así que decidió instalarse cómodamente y esperar por mí. Yo creo que cuando llegué estaba descansando un instante, porque no le escuché hasta un par de segundos después de que entré al cuarto. Por otro lado, posiblemente venía del extranjero, ya que después de estar un ratito escuchándole, me di cuenta que no era así que usted diga un eco castellano.
Y si bien por todas las habladurías de la gente sobre los ecos y sus servicios como asesinos, yo esperaba lo peor, eso no sucedió, aunque ahora es evidente puesto que estoy aquí. Lo que sí ocurrió inevitablemente después de varios minutos fue que me desesperó completamente, así que por fin me decidí por la opción más a la mano y que estúpidamente no se me había ocurrido, me levanté y abrí la ventana que daba hacia la calle esperando que se marchara, un viento frío me dio de lleno en el rostro haciéndome cerrar los ojos un par de segundos, momento que éste aprovechó para largarse.
Me quedé por fin sólo, en silencio y un poco confundido por la extraña situación. Mientras el eco se fue a perder a otras casas y sólo me dejó un cristal roto, deduzco que fue su manera de entrar, a manera de pedrada, aún ahora creo que, aunque muy asesinos, deberían de tener más modales.
Bien, pues yo no sé en realidad cuánto pueden viajar los ecos sin perder la vida completamente, me habían contado que algunos cuando se transportan en primera clase pueden vivir semanas enteras. El que yo me encontré en el cuarto ya se notaba algo cansado, como que apenas resonaba, al ver que no me hacía nada le habría invitado a tomar algo, pero la verdad me sentí cohibido, además no sé si era un eco bilingüe para que me entendiera: “mi, no hablar, eco-eco-eco-co-co…oo…” le hubiera dicho. No lo hice.
Para mi sorpresa, hoy cuando llegué a casa para comer, me encontré con que había mucho bullicio de patrullas y médicos en la casa del vecino portugués, quien supuestamente se había quitado la vida, o se la habían expulsado, me enteré cuando pregunté a la señora Fulana que siempre se entera de todo lo que pasa en la colonia; inmediatamente pensé en el eco perdido que se había metido a mi cuarto, supongo que alguien lo mandó para matar a mi vecino y el eco muy irresponsable debió haber perdido la dirección, así que por un mal calculo y un poco el descuido, por poco y no estaría yo contándoles esto. Lo bueno del asunto es que yo no hablo portugués, tal vez me preguntó cosas para confirmar su objetivo y al verme como menso sin saber qué pasaba, se dio cuenta de su error.

Los polis me hicieron algunas preguntas de rutina, pero no dije nada de lo que aquí les he contado, así que les pido discreción. Imagínense qué hubieran pensado, que yo mentía y que seguramente tenía algo que ver con la muerte de mi vecino portugués, ya que todos sabemos que es imposible que un eco se equivoque de destino.

Nada

- Y entonces…
- Entonces qué
- Entonces qué quieres
- Seguir
- Debes ser más específico
- No debo, tú quieres que sea más específico, yo sólo quiero seguir