Puede que no sea algo muy racional lo que les voy a
contar, pero sé que es absolutamente necesario que se los haga saber, ¿por qué?
no tengo ni la más remota idea, son de esas cosas que se saben y se sienten sin
la necesidad de un sustento, algo así como la fe. Entonces me dejo de rodeos y
les platico lo que me sucedió.
Ayer por la noche cuando llegué a
casa me encontré con un eco perdido y resonando en mi habitación. Sí, un eco. Andaba rebotando de aquí para allá a
una velocidad que si bien no era mucha, sí era más de la permitida dentro de mi
casa, así que desde un principio me sentí un poco agredido, además mi cuarto es
muy pequeño y un eco rebotando en un espacio tan reducido puede ponerlo a uno
medio nervioso.
Me senté en una esquina de mi cama para deliberar
qué podía hacer, ya que personalmente nunca me había topado con algo semejante.
Igual llegó como una bala para matarme y no me encontró, pensé, así que decidió
instalarse cómodamente y esperar por mí. Yo creo que cuando llegué estaba
descansando un instante, porque no le escuché hasta un par de segundos después
de que entré al cuarto. Por otro lado, posiblemente venía del extranjero, ya
que después de estar un ratito escuchándole, me di cuenta que no era así que
usted diga un eco castellano.
Y si bien por todas las habladurías de la gente
sobre los ecos y sus servicios como asesinos, yo esperaba lo peor, eso no
sucedió, aunque ahora es evidente puesto que estoy aquí. Lo que sí ocurrió
inevitablemente después de varios minutos fue que me desesperó completamente,
así que por fin me decidí por la opción más a la mano y que estúpidamente no se
me había ocurrido, me levanté y abrí la ventana que daba hacia la calle
esperando que se marchara, un viento frío me dio de lleno en el rostro
haciéndome cerrar los ojos un par de segundos, momento que éste aprovechó para
largarse.
Me quedé por fin sólo, en silencio y un poco
confundido por la extraña situación. Mientras el eco se fue a perder a otras
casas y sólo me dejó un cristal roto, deduzco que fue su manera de entrar, a
manera de pedrada, aún ahora creo que, aunque muy asesinos, deberían de tener
más modales.
Bien, pues yo no sé en realidad cuánto pueden
viajar los ecos sin perder la vida completamente, me habían contado que algunos
cuando se transportan en primera clase pueden vivir semanas enteras. El que yo
me encontré en el cuarto ya se notaba algo cansado, como que apenas resonaba,
al ver que no me hacía nada le habría invitado a tomar algo, pero la verdad me
sentí cohibido, además no sé si era un eco bilingüe para que me entendiera:
“mi, no hablar, eco-eco-eco-co-co…oo…” le hubiera dicho. No lo hice.
Para mi sorpresa, hoy cuando llegué a casa para
comer, me encontré con que había mucho bullicio de patrullas y médicos en la
casa del vecino portugués, quien supuestamente se había quitado la vida, o se
la habían expulsado, me enteré cuando pregunté a la señora Fulana que siempre
se entera de todo lo que pasa en la colonia; inmediatamente pensé en el eco
perdido que se había metido a mi cuarto, supongo que alguien lo mandó para
matar a mi vecino y el eco muy irresponsable debió haber perdido la dirección,
así que por un mal calculo y un poco el descuido, por poco y no estaría yo
contándoles esto. Lo bueno del asunto es que yo no hablo portugués, tal vez me
preguntó cosas para confirmar su objetivo y al verme como menso sin saber qué
pasaba, se dio cuenta de su error.
Los polis me hicieron algunas preguntas de rutina,
pero no dije nada de lo que aquí les he contado, así que les pido discreción.
Imagínense qué hubieran pensado, que yo mentía y que seguramente tenía algo que
ver con la muerte de mi vecino portugués, ya que todos sabemos que es imposible
que un eco se equivoque de destino.
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