lunes, 11 de julio de 2011

Cuando abrieron su tumba se dieron cuenta de que no estaba... "se aburrió de estar muerto y se ha marchado", dijo alguno

Salgo a caminar entre las calles y veo tanta vida y toda apesta, gritos ofertando algo de alegría, algo de ropa y pollo fresco, qué bullicio, nadie se pertenece…

Después regreso aquí, ya sentado frente a mí, alejado del mundo, y una vez más me pienso y me digo a fuerza de lágrima fingida y sonrisa forzada “ah, qué muerte la mía, tan discreta, tan llena de vacíos y de nombres mal recordados, tan ausente de respiros, tan pegada al suelo casi una tumba, tan lejos, tan cálida y húmeda, tan siempre mía”.

Después, después no queda nada, más que continuar.

Arte de Conrad Roset (desconozco el título)

No hay comentarios:

Publicar un comentario