Me has buscado y yo no me escondo, al contrario pero...
A veces pienso en ti y me dan ganas de abrazarte y comerte completita de tanto deseo que me haces sentir, aunque luego se me quitan todas esas ganas y pienso que no eres nada de lo que yo quiero o necesito, es decir… sólo tu cuerpo, pero eso ya no me es suficiente, ni tus piernas ingenuas, ni esas bonitas y firmes tetas, ni tu ombliguito sonriente, ni tus lunares tan ricos, ni tus grandes ojos, ni tu piel deliciosa o tu cadera tan besable, tan comible... no, necesito más, quiero que soñemos juntos, que me lleves a caminar, que decidas si quieres helado de limón o de galleta, que me digas “sí te quiero y quiero estar contigo” (sin que tengas que mentir), quiero que sepas quién soy yo, o al menos, que quieras saber quién soy yo, aunque no sea tanto como yo quiero saber quién eres tú; me gustaría que supieras al menos un poquito qué quieres de mí, o al menos que sepas un poquito qué quieres de ti, qué quieres compartir, qué quieres que sepa, qué quieres que ame, o que odie de ti, qué quieres tú amar y qué quieres odiar.
Es que puede ser tan importante el querer algo, por ejemplo un ciego de nacimiento quiere ver, aunque no conozca el significado de eso: “ver”. Por ejemplo un bebé quiere regresar al vientre de su madre de recién que lo sacan de ahí, aunque no sepa ni dónde está ni dónde estaba antes. Por ejemplo la luna quiere al sol, porque con él siente que ella puede brillar.
Por ejemplo, yo quiero quererte, aunque no sepa bien qué es eso: “querer”; aunque no sepa bien quién eres tú, aunque aún tampoco sepa quién soy yo…
"Liquid" de Alyssa Monks

No hay comentarios:
Publicar un comentario