Ambos sabemos que sí nos queríamos, pero que indefectiblemente era más nuestra necesidad de compartir nuestra soledad con alguien que nuestro deseo de estar yo contigo y tú conmigo.
Y así permanecimos hasta que la apatía desbordó nuestras gargantas y el egoísmo inundó nuestras mejillas.
Doloroso, sí, pero mi soledad es sólo para mí y únicamente una probada para ti, para tu piel y tus caderas y tus senos firmes y erguidos.
No me duele el hecho de decirlo, sé que piensas lo mismo, querida.
la foto es "Room 501" de Jeffrey Stockbridg

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