domingo, 26 de junio de 2011

No mientas diciendo que no me quieres y que no añoras mi ausencia en tu habitación


Ambos sabemos que sí nos queríamos, pero que indefectiblemente era más nuestra necesidad de compartir nuestra soledad con alguien que nuestro deseo de estar yo contigo y tú conmigo.

Y así permanecimos hasta que la apatía desbordó nuestras gargantas y el egoísmo inundó nuestras mejillas.

Doloroso, sí, pero mi soledad es sólo para mí y únicamente una probada para ti, para tu piel y tus caderas y tus senos firmes y erguidos.

No me duele el hecho de decirlo, sé que piensas lo mismo, querida.

la foto es "Room 501" de Jeffrey Stockbridg






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