lunes, 20 de junio de 2011

Todos podemos encontrar en la muerte una respuesta fría, objetiva y sincera a todas las preguntas, ¿qué esperas?

Debí haber escrito una obra maestra cuando recién nací… antes de haberme llenado de todos estos vicios asquerosos en los que enmarca su vida la especie humana.

Hoy estoy muerto gracias a mi y a todos ellos, a todos ustedes, tendría qué reclamarles, pero ustedes están igual de asesinados que yo, mi voz, mis palabras, caerían sobre el fuego y así mismo arderían antes de siquiera tener un significado, el eco de su ímpetu resonaría entre el humo de sus cenizas; un humo que se deshace y se pierde sin intentar forjarse una fuerza que le otorgaría apenas una forma tenuemente definida.

Y no quedará nada, como ya no queda nada. Todos seremos humo y seremos viento, estaremos en todos lados sin ser nosotros, existiendo todos al mismo tiempo, sin un significado para permanecer, porque ya no somos ni las mentiras que no sabemos contar.

¿Ya no somos? ¿Qué fue lo que dejamos de ser?

¿En qué puta mentira te has transformado hijo?

La pintura es "Propsperine 3" de Alex Kanevsky




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