lunes, 19 de septiembre de 2011

Postdata. No te quiero con hijos


Mientras yo, acompañado de un mezcal me preocupo hasta el insomnio por una palabra tan inigualable como “perspicacia”, tú no duermes porque tienes que cambiar pañales, y preparar biberones, tener la cena y la cama calientes para discutir con tu esposo celoso.

(...)

Hace apenas cuatro años que decidiste madurar y cambiar mi dolorosa ficción por un real sufrimiento.
¿Recuerdas qué te dije para que no te marcharas? yo no, pero nunca he dejado de pensar en que no dije lo suficiente.

P.D. Lo que gustes querida, a mi no me cuesta nada.

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