martes, 27 de septiembre de 2011

A tres metros de distancia


…Gira su rostro, por un momento mira los edificios a lo lejos y aspira, la punta del cigarro truena con un estruendo imperceptible para los cuatro oídos que lo podrían escuchar, se consume dejando cenizas, calentando el resto del cuerpo, quemándolo. Por fin gira totalmente, recargada en la pared lo mira dejándose tocar por el ambiente, ve el placer, y a tres metros de distancia lo comparte… Nadie es libre.

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