-y esa sonrisa?
-es pintada, creo que maté a alguien…
Salgo a caminar entre las calles y veo tanta vida, y toda
apesta; gritos ofertando algo de alegría, algo de ropa y pollo fresco, qué
bullicio, nadie se pertenece…
Después regreso aquí, ya sentado frente a mí, alejado del
mundo, una vez más me pienso y me digo a fuerza de lágrima fingida y sonrisa forzada
“ah, qué muerte la mía, tan discreta, tan llena de vacíos y de nombres mal
recordados, tan ausente de suspiros, tan pegada al suelo, casi una tumba, tan
lejos, tan cálida y húmeda, tan siempre mía”.
Después no queda nada, así
que continúo.

No hay comentarios:
Publicar un comentario