Entonces ya jamás podrás contenerlo, ni contenerte en él… porque ese líquido escarlata que es la vida correrá por sobre tus manos y pintará tus brazos, tu pecho y tu corazón, y lo beberás pero no saciará tu sed y necesitarás con urgencia demencial cada vez más de eso que creerás emana del cáliz que contiene la vida eterna, y te sentirás desbordado pero nunca satisfecho.
Luego entonces todos en una misma voz te gritarán “culpable” con piedras, palos y miles de hogueras… y te sabrán culpable, y así mismo te juzgarán, porque su menguante raciocinio no les permitirá ver más allá de un palmo de su rostro. Y sólo tú en tu implacable sabiduría, te reconocerás como el libertador.
Pero debes de saber que yo tengo apartado ya un lugar especial para ti a mi costado, en el reino que pronto te pertenecerá, desde el cual podrás ejercer tu fatal venganza que desde hoy te digo, ya te pertenece.
Y todos clamarán por ti, exigiendo descarnados la bondad que antes ya habrán asesinado…
Amen…
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