Ayer que llegué por la noche, me encontré un eco perdido en mi cuarto, andaba rebotando de aquí para allá muy rápido, porque mi cuarto es muy pequeño, igual llegó como una bala para matarme y no me encontró, Así que anduvo así así hasta que yo llegué y nos encontramos, yo creo estaba en la descansando en la cama cuando entré porque no le escuché hasta después de un par de segundos; como que venía del extranjero porque no era así que tú digas “un eco castellano”.
Y no me mató, pero me desesperó, así que abrí la ventana y me quedé por fin en silencio. El eco se fue a perder a otras casas.
Yo no sé en realidad cuánto pueden viajar los ecos sin perder la vida completamente, me habían contado que algunos cuando se transportan en primera clase pueden vivir semanas enteras. El que yo me encontré en el cuarto ya se notaba cansado, como que apenas resonaba, le hubiera invitado a tomar algo pero la verdad me sentí cohibido, además no sé si era un eco bilingüe para que me entendiera: “mi…i, no-o hablar blar-ar-ar.. eco-co-co-o-o…” le hubiera dicho.
Para mi sorpresa, hoy cuando desperté me encontré con que había mucho bullicio de patrullas y todo eso en la casa del vecino portugués, quien supuestamente se había quitado la vida, o se la había expulsado en todo caso, me enteré cuando salí y pregunté a la señora Fulana que siempre se entera de todo lo que pasa en la colonia; inmediatamente pensé en el eco perdido que se había metido a mi cuarto, supongo que alguien lo mandó para matar a mi vecino y el eco muy irresponsable debió haber perdido la dirección, así que por un mal calculo y un poco la tontería del eco, por poco y me carga a mí el payaso. Lo bueno de esto es que yo no hablo portugués.
Los polis me hicieron algunas preguntas, pero no dije nada de lo que aquí les cuento, imagínense ¿qué hubieran pensado?, que yo mentía y que seguramente tenía algo que ver con la muerte de mi vecino portugués, ya que todos sabemos que es imposible que un eco se equivoque de destino.
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