miércoles, 20 de abril de 2011

Necrologías fútiles -intento de carta de intento de amor -

A veces, durante las madrugadas de mas calor, cuando instintivamente arrojas las sábanas al suelo y te quedas desnudita a mi lado, así tan impúdica cual virgen que siempre serás para mi, y te extiendes por toda la cama como olvidando por el sopor el hermoso recato que siempre te cubre, yo aprovecho para dibujar sobre toda tu piel pegostosita un mapa para nosotros dos, con valles, montes, llanuras, grutas, cavernas, guaridas húmedas y tupidos pastizales… y lo recorro una y otra vez incansable en mi labor, hasta que descubro un leve rubor que se pinta de a poco por sobre algunos montes, entonces me aparto o te abrazo, porque sé qué es lo que sigue.

Despiertas entonces casi siempre con una sonrisa, yo me hago el que estoy despertando, tú cierras tus piernitas estirándote, te colocas mirándome de perfil sobre la cama y con tus brazos te tapas un poco como si quisieras hacerme creer que deseas cubrir algún rincón de tu alma que aún desconozco; sonríes una vez más, esta vez más despierta e irradiando una luz en todo tu rostro como recordando que hiciste algunas travesuras en tus sueños.

Yo te perdono todas tus posibles diabluras, te doy un beso discreto y te veo alejarte al baño, donde 10 minutos después sales completamente despierta, fresca y sin mapa alguno sobre la piel… Sonrío, te contemplo con la ternura de quien contempla su futuro engendrado en un bello vientre, y estoy dispuesto a vivir.

Normalmente no me importa que salgas cada mañana sin el mapa que tanto me esforcé por trazar sobre tu piel para nosotros dos, se que en la siguiente oportunidad estaré sobre ti con la misma dedicación que la primera vez, y descubriré nuevos montes que llevarán tu nombre, y me perderé en las guaridas húmedas que llevas sobre ti para mí, y correré por las llanuras acurrucándome para descansar entre tu hierba…

Tengo que reconocer que de manera obligada, hay otros días un poco menos felices, casi completamente fatídicos, en los que te imagino en otros lugares, sola o con alguien, pero cada vez más distante de mi y mis manos que te moldean hermosa, y yo sobreviviendo sin la posibilidad de dibujar en tu piel nuestras vidas juntos. Eso es tan triste que a veces comienzo a sentir el mar en mis ojos y quiero salir a buscarte, correr a encontrarte para abrazarte tan fuerte que en una explosión de pasión ardamos ambos y nos fundamos en un mismo ser… pero cuando comienzo a preocuparme poniéndome nervioso por tu lejanía y nuestro olvido, decido dejar de escribir

No hay comentarios:

Publicar un comentario