martes, 22 de febrero de 2011

Cómo le gusta al sol tu desnudez...


Cómo le gusta al sol tu desnudez… cuando te tiras en el patio sin más prendas que el pudor en una cajita; esos días tan calurosos, tu piel con pequeñas motitas de sudor ardiente, tus ojos apretados bajo esas gafas que te sientan tan mal. Tú, limpia y pura, tú ausente, tú y tus labios, tus labios tan cerrados y tu boca entreabierta, dejando escapar un fulgor como si poseyeras también un sol interior… Asesina.

Porque sí, lo confieso, a mi también me encanta ese increíble montaje natural que tanto te gusta improvisar para toda la vecindad.

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