Mi corazón resbala por las tuberías profundas de tu alma, ya nadie podrá sacarlo, se ha perdido y ya no tiene remedio. La noche cae por encima, pero aquí debajo, siempre está oscuro, y siento frío.
No, yo no, mi corazón.
Por qué no desciendes y le haces compañía, ya lo tienes, ahora no lo dejes solo, llénalo de vida, llénalo de ti.
Márchate si quieres, pero no me dejes.
¿Sabes qué me gustaría?
¿Qué… qué te gustaría?...
No hay comentarios:
Publicar un comentario