No la conoces, ella a ti tampoco, jamás en su vida se han visto y jamás lo volverán a hacer… pero por unos segundos eso no importa, su camino se ha cruzado y las miradas chocaron, ambos se contemplan y en Plaza de Armas no existe nada más que ella y él… cuando sonríen sin querer, sin darse cuenta; y se sorprenden dichosamente apenados únicamente cuando ambos reconocen su sonrisa en la del otro…
Ambos siguen su camino, ella no lo sabe, pero esa sonrisa “valió el hecho de haberme despertado un día más…” D:
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